Un urólogo ruso dijo haber adquirido el enorme miembro del hombre que cautivó a la familia del zar para exponerlo en un museo erótico
Hay alguien dispuesto a pagar 8.000 dólares por el pene de un hombre muerto hace casi un siglo. Resulta difícil encontrar explicación a un dispendio de apariencia tan enfermiza. Pero es que el pene en cuestión no es un pene cualquiera, ni por sus dimensiones ni por su supuesta procedencia. Se trata de un ejemplar de, nada menos, que 28,5 centímetros de longitud, grueso fuste, y que perteneció a uno de los personajes de la historia de Rusia, el misterioso monje Grigori Yefímovich Rasputín, enigmático personaje que, allá por la década de 1910 consiguió ganarse el favor de la familia del Zar Nicolás II, especialmente el de la zarina Alejandra.
Rasputín era una especie de brujo, cuya mirada penetrante, intrigante atractivo y, según cuenta la leyenda, vigor sexual, convirtieron en un personaje con gran predicamento entre las damas de la corte. La familia Romanov, reinante entonces, no fue una excepción, y sucumbió a los encantos del hechicero palaciego, sobre todo después de que Rasputín lograra, por secretos medios, remediar la hemofilia que padecía el único hijo varón del matrimonio y, en consecuencia, heredero del trono. Rasputín terminó sus días en diciembre de 1916 asesinado por el príncipe Félix Yusupov y el gran duque Demetrio Romanov. Ambos aristócratas querían terminar con quien, controlando a la familia real, se había convertido en uno de los personajes más influyentes de Rusia.
Escritos
Muchos años después de aquel crimen, en 2004, el urólogo Igor Kniazkin, dijo estar en posesión del miembro con el que, según cuenta la leyenda, el siberiano Rasputín hizo las delicias de muchas en la corte del Zar Nicolás. Kniazkin dijo que se había gastado nada menos que 8.000 dólares en la adquisición del histórico adminículo. Según la versión del urólogo, le pagó tan elevada cantidad a un anticuario francés que estaba en posesión de una serie de escritos supuestamente pertenecientes a Rasputín. Pero de la adquisición que el eminente urólogo se mostraba más orgulloso era del pene, que debidamente conservado en formol, exhibió en el Museo del Erotismo que abrió en la ciudad rusa de San Petersburgo en 2004.
El promotor del museo no aportó pruebas sobre la autenticidad del falo, pero, sea de quien sea, o de lo que sea, la reliquia asombra, y desagrada, por su calibre y estado de conservación.
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miércoles, 22 de febrero de 2012
martes, 21 de julio de 2009
0 Los herederos de Tolkien reclaman a Time Warner 220 millones de dólares
Los hijos del escritor aseguran no haber recibido el 7,5% que les corresponde.
J.R.R. Tolkien vendió los derechos cinematográficos de su serie de novelas de El señor de los anillos hace 40 años por un 7,5% de los ingresos futuros. Tres filmes y 6.000 millones de dólares después, los herederos aseguran que Time Warner no les ha pagado un centavo a día de hoy.
Los métodos de contabilidad usados por New Line Cinema, la división de Time Warner que produjo los filmes, serán sometidos a examen ante un jurado en octubre, cuando se tiene previsto ventilar en el Tribunal Superior de Los Ángeles la demanda de los herederos contra la compañía mediática con sede en Nueva York.
El caso, de no haberse resuelto entonces, quizá ofrezca un atisbo de los métodos de contabilidad que permitieron a Time Warner denegar a los herederos de Tolkien ingresos de las cintas laureadas con numerosos premios Oscar. El litigio también amenaza con hacer descarrilar dos filmes de la serie El hobbit, que, a juzgar por sus predecesores, podrían tener un importe de ventas cifradas en más de 4.000 millones de dólares.
Llegará a juicio
“Normalmente no es cuestión de robo descarado por parte de los estudios, sino de muerte por contrato”, dijo Pierce O’Donnell, el abogado de Los Ángeles que representó al extinto columnista Art Buchwald en un pleito exitoso contra Paramount Pictures, filial de Viacom, en 1988. “Es un mundo esotérico donde negro no quiere decir negro y blanco no quiere decir necesariamente blanco”, explicaba al respecto. Las partes han tenido conversaciones sobre un posible acuerdo de transacción, pero dadas las diferencias, el caso llegará a juicio. “De procesarse este caso hasta el fin, confiamos en que New Line pierda el derecho a exhibir El hobbit”, dijo el abogado de la familia Tolkien en una entrevista.
Por su parte Time Warner, prefiere mantenerse en silencio. La compañía representada por los abogados Brad Brian y Mark Helm del bufete Munger & Olson LLP, ha pedido a la jueza Ann I. Jones que rechace el argumento de los herederos de que ellos puedan revocar los derechos de El hobbit, próximo estreno.
“Los estudios siempre han adoptado posturas intransigentes en los litigios”, dijo O’Donnell. “Además, estos son tiempos difíciles y quizá ellos piensen que les sale más barato pagar a los abogados que pagar una indemnización cuantiosa”.
Time Warner y Metro-Goldwyn-Mayer están colaborando en la producción de los nuevos filmes. MGM tiene los derechos de distribución internacional mediante su titularidad de United Artists, la cual concertó el trato original con Tolkien y más tarde vendió los derechos de producción que acabaron en manos de New Line. En un mensaje por correo electrónico, Harry Sloan, presidente y jefe ejecutivo de MGM, cuya sede central está en Los Ángeles, se negó a comentar nada al respecto.
Historial de pleitos
Las obras de Tolkien ya tienen un historial de pleitos en tribunales. Peter Jackson, que dirigió los tres filmes de los anillos, demandó a New Line en el 2005, aduciendo que el estudio subestimó los ingresos que a él le correspondían de la primera película. La demanda no llegó a los tribunales. Se resolvió extrajudicialmente por una suma no revelada, en el 2007. Jackson está en trámites de preproducción en Wellington, capital de Nueva Zelanda, para los dos filmes de El hobbit, los cuales está ya produciendo.
El productor americano Saul Zaentz, que en el pasado poseyó los derechos cinematográficos de El Señor de los anillos, también demandó a la división de Time Warner, New Line, por considerar insuficiente su parte de los ingresos, llegando a un acuerdo de transacción en el 2005 tasado en 168 millones de dólares.
J.R.R. Tolkien vendió los derechos cinematográficos de su serie de novelas de El señor de los anillos hace 40 años por un 7,5% de los ingresos futuros. Tres filmes y 6.000 millones de dólares después, los herederos aseguran que Time Warner no les ha pagado un centavo a día de hoy.
Los métodos de contabilidad usados por New Line Cinema, la división de Time Warner que produjo los filmes, serán sometidos a examen ante un jurado en octubre, cuando se tiene previsto ventilar en el Tribunal Superior de Los Ángeles la demanda de los herederos contra la compañía mediática con sede en Nueva York.
El caso, de no haberse resuelto entonces, quizá ofrezca un atisbo de los métodos de contabilidad que permitieron a Time Warner denegar a los herederos de Tolkien ingresos de las cintas laureadas con numerosos premios Oscar. El litigio también amenaza con hacer descarrilar dos filmes de la serie El hobbit, que, a juzgar por sus predecesores, podrían tener un importe de ventas cifradas en más de 4.000 millones de dólares.
Llegará a juicio
“Normalmente no es cuestión de robo descarado por parte de los estudios, sino de muerte por contrato”, dijo Pierce O’Donnell, el abogado de Los Ángeles que representó al extinto columnista Art Buchwald en un pleito exitoso contra Paramount Pictures, filial de Viacom, en 1988. “Es un mundo esotérico donde negro no quiere decir negro y blanco no quiere decir necesariamente blanco”, explicaba al respecto. Las partes han tenido conversaciones sobre un posible acuerdo de transacción, pero dadas las diferencias, el caso llegará a juicio. “De procesarse este caso hasta el fin, confiamos en que New Line pierda el derecho a exhibir El hobbit”, dijo el abogado de la familia Tolkien en una entrevista.
Por su parte Time Warner, prefiere mantenerse en silencio. La compañía representada por los abogados Brad Brian y Mark Helm del bufete Munger & Olson LLP, ha pedido a la jueza Ann I. Jones que rechace el argumento de los herederos de que ellos puedan revocar los derechos de El hobbit, próximo estreno.
“Los estudios siempre han adoptado posturas intransigentes en los litigios”, dijo O’Donnell. “Además, estos son tiempos difíciles y quizá ellos piensen que les sale más barato pagar a los abogados que pagar una indemnización cuantiosa”.
Time Warner y Metro-Goldwyn-Mayer están colaborando en la producción de los nuevos filmes. MGM tiene los derechos de distribución internacional mediante su titularidad de United Artists, la cual concertó el trato original con Tolkien y más tarde vendió los derechos de producción que acabaron en manos de New Line. En un mensaje por correo electrónico, Harry Sloan, presidente y jefe ejecutivo de MGM, cuya sede central está en Los Ángeles, se negó a comentar nada al respecto.
Historial de pleitos
Las obras de Tolkien ya tienen un historial de pleitos en tribunales. Peter Jackson, que dirigió los tres filmes de los anillos, demandó a New Line en el 2005, aduciendo que el estudio subestimó los ingresos que a él le correspondían de la primera película. La demanda no llegó a los tribunales. Se resolvió extrajudicialmente por una suma no revelada, en el 2007. Jackson está en trámites de preproducción en Wellington, capital de Nueva Zelanda, para los dos filmes de El hobbit, los cuales está ya produciendo.
El productor americano Saul Zaentz, que en el pasado poseyó los derechos cinematográficos de El Señor de los anillos, también demandó a la división de Time Warner, New Line, por considerar insuficiente su parte de los ingresos, llegando a un acuerdo de transacción en el 2005 tasado en 168 millones de dólares.
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